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Actividad: Cuéntame un cuento

Objetivos:

- Sensibilizar a la población infantil en la necesidad de recuperar y conservar el patrimonio histórico-educativo de nuestra sociedad.

- Suscitar y despertar en el alumnado de educación infantil interés y motivación por la recuperación de objetos y materiales antiguos.

- Concienciar a los infantiles de la importancia de asistir al colegio para aprender, jugar y divertirse

- Despertar en los infantiles el amor por la escuela y suscitar en ellos una actitud de respeto hacia el mobiliarios escolar y los materiales y recursos utilizados en el aula.

- Propiciar que el alumnado de educación infantil extrapole al ámbito familiar una serie de sentimientos y apreciaciones vinculados con la recuperación, conservación y valoración del patrimonio histórico-educativo.

- Hacer que el alumnado de educación infantil comience a valorar y querer a sus abuelitos y abuelitas, como componentes del núcleo familiar.

Materiales

- Papel de color, folios y cartulinas para dibujar, lápices de colores, una llave grande, fotografías de materiales escolares antiguos, fiso, tijeras, etc.

Desarrollo de la Actividad

- Previamente a la implementación de la actividad, proponemos que el alumnado de educación infantil haya sido sensibilizado e informado en torno a cuestiones vinculadas con la necesidad de conservar, respetar, valorar y cuidar el patrimonio histórico-educativo.

- Crear expectación y motivación ante se pasar a la lectura del cuento.

- Sugerimos que utilicemos la imagen o dibujo de un niño, al que llamaremos Timoteo, y que será el protagonista del cuento. También podemos presentar al abuelito y a la abuelita y a Lucí, la perrita.

- Podemos llevar al aula una llave grande, que será considerada mágica, con objeto de crear expectación e interés en el alumnado de educación infantil.

- Se procede a hacer la lectura del cuento adjunto. Sugerimos que antes de hacerlo nos familiaricemos con el contenido del mismo y pongamos ganas, fuerza e ilusión mientras leemos.

- Tras la lectura del cuento se puede entablar un pequeño diálogo con el alumnado. Sugerimos algunas cuestiones que podrían ser planteadas:

¿Creéis que Timoteo era un niño feliz?
¿Creéis que Timoteo quería mucho a su abuelito y su abuelita?, ¿por qué?
¿Vosotros ayudáis en casa como Timoteo ayuda a su abuelito?, ¿qué cosas hacéis?
¿Me podéis explicar cómo era el taller del abuelito de Timoteo?, ¿qué cosas había allí?
¿Por qué todos los niños y niñas eran felices en el taller con el abuelito y Timoteo?, ¿qué hacían?
¿Quién encontró la llave cuando se perdió?, ¿por qué era mágica la llave?

- El alumnado podría realizar un dibujo sobre el cuento y contar al resto ed la clase lo que ha dibujado.

- Invitamos al alumnado a que lleguen a casa y cuenten a la familia el contenido del cuento.

- Al día siguiente de haber realizado la actividad, procedería que el maestro o maestra reforzara los contenidos trabajados, recordándoles de nuevo el contenido del cuento.

“Timoteo y su abuelito, el viejo maestro“

... Érase una vez un niño muy bueno que vivía en un pueblecito pequeño al lado de un río grande. Este niño, que se llamaba Timoteo, no tenía ni mamá ni papá, pero vivía en una casa hermosa en compañía de su abuelito y su abuelita y una perrita llamada Luci. Timoteo vivía feliz cada día y todas las mañanas se levantaba con ilusión para ayudar a su abuelito en su faena diaria.

El abuelito de Timoteo, que era un viejo maestro, tenía en lo alto de su casa un taller donde conservaba muchas cosas viejas de la escuela donde él mismo daba clases a todos los niños y niñas del pueblo. En este taller, el abuelito de Timoteo guardaba muchos libros viejos que tenían poderes mágicos, lápices de muchos colores que dibujaban solos, carpetas viejas, mapas para viajar por el mundo, fotografías de los niños y las niñas en el colegio y muchas cosas más. Cada día, Timoteo se encargaba de abrir y cerrar el taller del abuelito con una llave gigante que él tenía guardada en un gran armario.

El abuelito, cada día invitaba al taller a todos los niños del pueblo a pasar la mañana con ellos. Allí se hacía magia, se cantaban canciones, se aprendía a sumar y restar, se trabajaba con los mapas, se veían fotografías y cuadros antiguos y todo el mundo se lo pasaba muy bien, mientras el abuelito jugaba con todos los niños y niñas.

Toda la gente siempre estaba muy contenta con lo que hacía el abuelito en el taller y todos los niños y niñas lo querían mucho. A Timoteo le encantaba jugar con las cosas viejas de la escuela y con su llave mágica ayudaba a todos los niños a hacer sus deberes.

Un día, un ladrón entró en la casa del abuelito de Timoteo y se llevó la llave. Durante mucho tiempo, nadie pudo entrar en el taller y los niños se aburrían sin poder aprender, jugar y divertirse. Pero de repente, cuando todos los niños y niñas estaban sentados en la plaza del pueblo, empezó a llover y cayó la llave del cielo y la encontró Luci, la perrita. Fue algo mágico y todos en el pueblo se pusieron muy contentos. Entonces, Timoteo la guardó muy bien y un buen día abrió la puerta del taller de nuevo para que todos los niños y niñas pudieran seguir aprendiendo. Todo el mundo era feliz y todos los niños y las niñas le hicieron un homenaje al abuelito y viejo maestro, y juntos se fueron a vivir para siempre al taller de las cosas antiguas, donde todos los niños y niñas del pueblo aprendían, jugaban, cantaban, se divertían y eran felices.

Y, ... colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Toda las gentes vivieron felices, comieron perdices, me dieron una patita, y yo no la quise.

© Pablo Álvarez Domínguez